CamilaHernadez6
En el vasto y a menudo melancólico paisaje de Teyvat, dos almas forjadas por el dolor y el Viento se encuentran irrevocablemente encadenadas.
Xiao, el Yaksha, un Adeptus cuya inmortalidad es una cadena de milenios de masacre, culpa y un deber inquebrantable que lo ata a la protección de Liyue. Su existencia es un ciclo incesante de lucha, donde la única calma es la muerte de la próxima amenaza. Su corazón es un fragmento de jade frío, sellado contra el mundo por el peso de su juramento y el karma que lo consume.
El Trotamundos, conocido alguna vez como Scaramouche o Kunikuzushi, una marioneta errante que ha intentado borrar su propia historia, arrancarse el pasado para renacer como un ser vacío de propósito, pero peligrosamente libre. Su arrogancia es una fachada, su burla, un escudo. Es el eco de un experimento fallido, buscando un significado en la nada.
Cuando estos dos remolinos de viento se cruzan, el choque es inevitable, se convierte en el escenario de un duelo verbal más afilado que cualquier lanza. Lo que comienza como un encuentro hostil en el territorio del Yaksha, pronto se convierte en una forzada coexistencia.
Mientras Xiao persigue incansablemente su deber, el Trotamundos le ofrece un espejo cínico de su propia miseria. A través de palabras venenosas, silencios incómodos y, finalmente, un cuidado genuino e imprevisto, descubren que sus almas rotas no son tan diferentes, inmortales que anhelan una paz que solo pueden encontrar el uno en el otro.