Gian-x
Tras enfrentarse y celebrar la derrota de sus enemigos. La tripulación se sumergió en el sabor agrio del sake y el encantador sabor del banquete, cuando Zoro creyó que la calma era agradable, cayendo en los brazos del sueño. Algo extraño pasó, al despertar de su siesta se vio obligado a apreciar un suceso que para el era ¿Una ilusión?
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-Zoro... -murmuró-. No te vayas todavía.
El espadachín retrocedió un paso. Esa s úplica lo incomodaba más que cualquier insulto. Sanji no era así.
-Estás ardiendo -dijo, con tono seco-. ¿Tienes fiebre o qué?