swiftiegirlwxa
Charlotte, hija de Hades, siempre había sabido que su familia estaba rota. Y no solo porque su madre hubiera tenido una hija con el dios del Inframundo, lo cual ya era una condena suficiente.
Su bisabuela se enamoró del dios de la guerra, Ares. De esa unión nació su abuelo, quien más tarde cayó en los brazos de Afrodita. Después vino su madre, que primero tuvo un hijo con Hefesto y, años más tarde, a Charlotte con Hades.
Generación tras generación, el mismo error.
Como si nadie aprendiera que amar a un dios solo deja cicatrices.
Charlotte no eligió ser semidiosa. Nunca lo habría hecho. Para ella, era una maldición escrita en la sangre, un peso imposible de abandonar. Ser hija de uno de los Tres Grandes significaba vivir bajo la sombra de una profecía capaz de destruir el mundo, aunque esa no era la única que la perseguía.
"La hija dorada de Hades".
Una profecía que la marcaba de por vida, incluso más que la primera.
Entonces llegó él.
Mestizo. Otro hijo prohibido. Su sola presencia era peligrosa, casi tanto como la forma en que algo en la barriga de Charlotte se retorcía cada vez que cruzaban miradas, como si su cuerpo entendiera antes que su mente que él iba a cambiarlo todo.
Dicen que algunas personas llegan a tu vida para salvarte.
Otras, para arrastrarte al abismo.
La verdadera pregunta era:
¿Percy Jackson sería su salvación o su ruina?