Nunca me imaginé que un pequeño error, una pequeña confusión desataría uno de mis mayores conflictos en toda mi vida y con ellos la decisión más difícil en toda mi vida.
Bill era como la fruta prohibida del jardín del Edén y yo Eva, la misma que mordió la fruta y pagaría las consecuencias de sus acciones.
¿Cómo iba a creer que tendría dos cosas a la misma vez?