Sallytafur2
La noche en las Montañas Aleluya no era silenciosa; vibraba con el zumbido de los insectos y el eco de los banshees lejanos.
Pero alrededor de la hoguera de Tsalì, el aire se sentía denso, cargado de una energía que los Omatikaya temían y que ella llamaba hogar.
Tsalì sostenía su cuchillo de hueso frente a las llamas.
No era una guerrera común. Mientras que Tarsem, su padre adoptivo, le había enseñado el honor del arco y el respeto por el equilibrio de Eywa, la sangre que corría por sus venas le recordaba otra verdad. Su madre biológica, la "Bruja de las Montañas", no había sido desterrada por odio, sino por miedo: el miedo a quienes pueden ver en la oscuridad absoluta.
De la penumbra del bosque, surgió una figura masiva. Seis patas se movieron con una gracia letal sobre la roca húmeda. Un Thanator, la pesadilla de la selva, se detuvo justo en el borde de la luz del fuego.
Cualquier otro Na'vi habría tensado el arco. Tsalì, en cambio, bajó el cuchillo. Los ojos del depredador brillaron con un rojo intenso, reflejando el fuego y algo mucho más antiguo.
-Oel ngati kameie... -susurró Tsalì, pero no era el saludo tradicional de reconocimiento. Era un comando, un vínculo que desafiaba las leyes de la naturaleza.
El Thanator, una bestia que no se doblega ante nadie, inclinó su enorme cabeza hasta tocar el suelo, exhalando un gruñido profundo que hizo vibrar el pecho de la joven. En ese momento, Tsalì no era la hija del respetado Tarsem; era la heredera de la magia negra, la mujer que podía convertir a los demonios de Pandora en sus guardianes.
Ella sabía que el clan la observaba desde las sombras del bosque con sospecha. Sabía que su existencia era un puente peligroso entre la luz de Eywa y el abismo de las montañas. Pero mientras el Thanator permaneciera postrado ante ella, Tsalì te Tapul sabía que nadie, ni humano ni Na'vi, se atrevería a cuestionar su poder.