Shirayuri_Kagetsu
En el antiguo Japón, un solo nombre era pronunciado con respeto y temor: Sasuke Uchiha, el joven emperador que ascendió al Trono del Crisantemo tras la muerte de sus padres. Aunque el heredero legítimo era su hermano mayor, Itachi, una enfermedad que consumía lentamente su cuerpo lo incapacitó para gobernar, obligándolo a renunciar al destino que le correspondía.
La Casa Uchiha era reconocida en todo el imperio por portar el legendario Sharingan, un don ancestral tan poderoso como temido. A lo largo de generaciones, aquel poder había convertido a la familia imperial en el símbolo absoluto de la autoridad.
Lejos del palacio imperial, en las montañas del este, vivía una joven de cabellos oscuros y ojos perlados llamada Hinata. Era la heredera del prestigioso Clan Hyūga, guardianes del Byakugan, un poder igualmente extraordinario, aunque menos influyente que el Sharingan ante los ojos del imperio.
Hinata poseía un corazón bondadoso y una serenidad difícil de encontrar. Su hermana menor la adoraba profundamente, pero su padre y gran parte del clan la consideraban una decepción por su personalidad apacible y su falta de ambición. Desde pequeña fue señalada por otros niños como una extraña; sus ojos blancos despertaban miedo, burlas y supersticiones. Muchos la llamaban "la niña ciega", sin comprender que aquellos ojos veían mucho más de lo que cualquiera podía imaginar.
(disfruten la historia)