Una joven, sentía atracción por un chico este era pelinegro con ojos azules muy llamativos, ella tenia un deseo inquientante él, cual solo ese chico podría calmar y quitarlo, y que también el, tenia por ella.
Su seductora mirada no sólo era lo único capaz de cautivarlo, también su cuerpo glorioso que se balanceaba como si se tratase del vuelo de una mariposa, además, su perfume lo embriagaba cada vez que permanecía a su lado. Ella le seducía de manera inocente y estaba cayendo en su juego... ¿Pero quién podría culparlo? Su supervisora estaba jodidamente buena.