Lisalalisappeu
𝑪𝒉-𝒄𝒉-𝒄𝒉-𝒄𝒉-𝒄𝒉𝒆𝒓𝒊𝒔𝒉 𝒎𝒚 𝒍𝒐𝒗𝒆
ℒucas se enamoró en menos de tres segundos.
Vio a Sebastián entrar por la puerta de la sala y decidió dos cosas: que era el niño más lindo que había visto en su vida y que no pensaba dejarlo tranquilo hasta hacerlo sonreír.
Sebastián creyó que sería solo un crush pasajero, otro chico intenso que se cansaría rápido.
Grave error.
Porque Lucas lo buscaba todos los días, le hablaba sin parar, lo hacía reír cuando menos quería y lo quería con una sinceridad tan ridícula que, antes de darse cuenta, Sebastián empezó a esperarlo también.
Y quizá enamorarse tan rápido debería dar miedo.
Pero a veces alguien llega a tu vida como una canción pegajosa: aparece de la nada, se queda dando vueltas en tu cabeza y, cuando por fin quieres sacártela, ya te aprendiste cada una de sus palabras.