azula_omg25
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En la Nación del Fuego, la debilidad no se perdona y la biología lo es todo. Para la vergüenza eterna del Señor del Fuego Ozai, sus dos únicos herederos legítimos, el príncipe Zuko (17) y la princesa Azula (16), presentaron su dinámica como Omegas. Lejos de ser los guerreros Alfa que imaginó, su progenie posee feromonas que incitan a la protección y un calor que, para un tirano, solo es sinónimo de vulnerabilidad política.
Cansado de ocultarlos y con la guerra civil acechando en las sombras, Ozai firma un pacto doble que cree que los silenciará y le asegurará aliados militares
El problema: Los príncipes Omega no tienen la menor intención de cooperar.
Zuko, abatido por el exilio y las cicatrices, ve esto como el último clavo en su ataúd: ser intercambiado como un objeto por un Alfa del agua, una burla a su honor. Planea fugarse o provocar a Sokka para que lo rechace, pero se topa con un jefe tribal que, lejos de exigir sumisión, lo mira con curiosidad y le habla de igual a igual. Sokka no busca un omega sumiso; busca un estratega, y Zuko, sin saberlo, comienza a despertarle un instinto posesivo que trasciende lo político.
Azula, por su parte, explota de furia. Una princesa Omega atada a una Alfa que siempre consideró su sombra y su lacaya es una humillación insoportable. Intenta usar su veneno habitual para quebrar a Mai, pero se estrella contra un muro de estoicismo y puñales silenciosos. Mai, en un giro brutal, no se inmuta ante las llamas azules; de hecho, las encuentra... estimulantes. Por primera vez, Azula es la que pierde el control, descubriendo que su Alfa no quiere dominarla por la fuerza, sino observarla hasta desarmarla.
El Señor del Fuego no planea darles una vida plena; planea usarlos como reproductores para luego deshacerse de los Alfa y quedarse con los cachorros, los únicos Omegas "puros" que pueden engendrar un linaje bendecido por el dragón.