Ela_c28
Tan brillante que dolía, tan amada que se sintió vacía.
Elaya lo tenía todo: amor, fe, propósito... y una sonrisa que no siempre era real.
A veces no eres la rechazada, sino la exigida;
no te hundes porque el mar te traga,
sino porque te cansas de flotar por todos.
En medio de su silencio, aparece Noah -una calma con nombre propio-
y, junto a él, la posibilidad de volver a mirar el cielo sin miedo.
Pero amar también es exponerse, y sanar duele más cuando crees que no tienes derecho a caer.
Entre errores, lágrimas y oraciones sin palabras,
Elaya descubrirá que el amor de Dios no la espera perfecta,
solo dispuesta a volver.
Esta es la historia de una perla que el mar no quiso,
pero que Dios decidió guardar entre sus manos.