ccarmenrodriiguez
Hay lugares que no se eligen.
Y hay encuentros que llegan sin avisar.
Un verano en la costa italiana, entre calles que huelen a sal y limonero, donde la luz cae distinta y el tiempo parece ir más lento.
Ella acaba de llegar. Él siempre ha estado ahí.
Y aunque nada está planeado, algo empieza a cambiar.
No hay promesas. No hay certezas.
Solo momentos.
Miradas que duran más de lo que deberían, palabras que se quedan en el aire, silencios que lo dicen todo.
A veces, basta una estación para que algo se despierte.
Algo que no siempre tiene nombre, pero se siente con fuerza.