rubencaterpila
Austice Nahl fue una de esas brujas que, a los quince, creía tener el universo resuelto por ser hija de una sanadora legendaria y una educación en la elitista academia del Consejo Carmesí. Se suponía que su único problema era decidir en qué pueblo llevaría su gloria.
Pero, para el año 3104, en Marte, las brujas y los brujos además de seguir la moda de los sombreros puntiagudos, cargar mochilas y un grimorio que solo sirve si este se llena por sí solo, deben salir de sus hogares cuando cumplen dieciocho años a ejercer como brujas y brujos comunitarios en un pueblo, según la tradición marcícola. Pero a sus dieciocho no llegó la gloria, solo obtuvo una carta del Consejo Carmesí con tres palabras: "Habilidad cuestionable, querida."
Doce años después, con un grimorio vacío, una sala convertida en mercadito de pócimas y un familiar sarcástico que no la respeta, Austice sobrevive haciendo lo que puede con sus infusiones, cataplasmas y dignidad magullada. Hasta que, encaprichada en revivir a su yo de quince, decide volar por su propia cuenta para cumplir su sueño.
Es así como termina en Oxereth, donde la última bruja cuidadora fue asesinada. El asunto es que alguien -o algo- está asesinando a las brujas de Marte, una por una. Y Austice, en su opinión, cree que no es lo suficientemente importante como para ser incluida en la lista. Además, ¿cómo perder la oportunidad cuando la han confundido con el reemplazo de la bruja muerta?
Con un pasado que la condena, un joven mecánico terrestre llamado Brion que solo suele decirle "sal de mi taller", un poder que la transforma y un corazón que insiste en amar incluso entre cadáveres, Austice descubrirá que ser "La Peor Bruja de Marte" podría significar exactamente lo contrario, justo cuando el asesino le ha puesto el ojo encima. Y sí, tal vez se enamore un poco en el proceso. Pero sólo si no muere antes. O después. O durante.