bliinders
Ella era fuego, fuerza, tentación, droga. Ella era su droga.
Lo sabían: la suya no era una relación fácil. Eran veneno puro, tóxicos uno con el otro, pero existía una fuerza oscura e ineludible que los hacía volver. Algo lo hacía volver.
Él la necesitaba para respirar, ella era su oxígeno, su vida.
Detrás de esa impecable fachada de hombre rudo que proyectaba al mundo, se escondía un hombre que se destruía con cada acción de ella, cediendo todo su ser solo por ella.