brujularota
Nadie te advierte que crecer también es perder.
Perdemos amigos, versiones de nosotros mismos, sueños que alguna vez juramos cumplir.
Nos dijeron que estudiar, que ser "alguien", nos iba a proteger... pero nadie habló de los duelos silenciosos que vienen después.
Este no es un libro perfecto. Es un refugio.
Un lugar para nombrar lo que duele, lo que pesa, lo que ya no está.
A las puertas de mis treinta, abro el inventario de mis pérdidas.
Y tal vez, también las tuyas.