Xero_818
El ardor de las raices moviendose bajo tus musculos son la señal dada por la flor. Tu momento de atacar ha llegado, puesto que la paz no llegara sin una guerra. Pero mi paz no es tu paz, tu desgracia es mi felicidad y la noche eterna, los cielos verdes, las nubes blancas, el castillo en que reposa en los cielos, seguiran una vez nos hayamos ido, pero nuestras acciones, nuestro dolor y miedo, nuestro amor y odio, y las consecuencias de lo que vivimos y peleamos seguira ahi cuando nuestros cuerpos solo sean mas que las cenizas de lo que alguna vez fuiemos.