armandoMgonzalez08
Su historia de amor comenzó por una simple lluvia... Y un paraguas rojo.
Elio y Gael descubrieron que el amor más bonito es el que se vive despacio, entre risas suaves y miradas que lo dicen todo sin necesidad de palabras. Construyeron su propio rinconcito lleno de cariño, donde solo existían ellos dos y la felicidad de estar juntos: tardes enteras acurrucados viendo llover, paseos al atardecer de la mano, y promesas dichas al oído bajo las estrellas. Eran el lugar seguro el uno del otro, su sonrisa favorita y el primer pensamiento al despertar cada mañana.
Pero llegó un momento en que todo cambió, y se vieron obligados a pasar una última noche juntos antes de separarse. Deciden recorrer cada lugar que guarda un recuerdo especial para ellos: el prado donde recogían flores silvestres, el banco donde compartían sus dulces favoritos, y el camino por donde siempre regresaban a casa juntos.
Pasan las horas contándose todo lo que sienten, dándose las gracias por cada momento bonito y prometiéndose que nada podrá borrar lo que han vivido. Poco a poco la noche se va acabando, y el cielo empieza a llenarse de colores suaves y tibios, anunciando que el amanecer está muy cerca.
Y entonces, en medio de esa luz nueva y delicada, llega el momento de ese último beso: dulce, tierno, y lleno de todo el amor que se tienen.