cuanalo
¿Cómo acabé aquí? Estoy en una plaza de toros, no en las gradas, en la arena, formado en el segundo lugar de una fila, bajo el sol agobiante. Puedo oír la respiración del toro justo en mi oreja, aunque sé que se encuentra a metros de distancia. De pronto, la tierra retumba; son las pisadas del toro que va cobrando velocidad conforme se abalanza sobre nosotros y, al irse acercando, el suelo rebota y me hace saltar; casi nada, al principio, luego más, mientras que los resoplidos del toro se aceleran, como escuchar un tren que va a atropellarte a toda velocidad. El miedo es un dolor físico en mis mandíbulas apretadas, mis músculos tensos y... ¡tómala! Veo un relámpago blanco y, al ir volando por los aires, caigo en cuenta que fue el cuerno del toro. (Basado en hechos de mi vida real)