JoseEnrique03
A sus diecisiete años, Lyra parece tener la vida perfecta: es una estudiante ejemplar, posee una fe cristiana inquebrantable y su talento con el violín deja absorto a cualquiera que la escuche tocar. Sin embargo, detrás de la perfección y de las melodías melancólicas que componen, se esconde un secreto que la carcome en silencio. Cada nota que toca, cada mirada que lanza hacia los asientos vacíos del público y cada oración que susurra en el altar tienen un único y prohibido destinatario.
Lyra está enamorada, pero no de un chico de su edad, sino de su propio padre.
Tras la separación de sus padres, los escasos momentos que pasan con él se han convertido en su único refugio, obligándola a conformarse con las migajas de un afecto estrictamente paterno. Ella es perfectamente consciente de la barrera invisible e infranqueable que los separa, por lo que decide sepultar su amor en el pecho, prefiriendo el tormento de callar antes que el dolor de perderlo para siempre si confiesa la verdad.
Todo da un vuelco cuando Lemy , un compañero de la preparatoria profundamente enamorado de ella, comienza a notar los sutiles y devotos gestos que Lyra le dedica a su padre en cada encuentro. Al verso rechazado bajo la premisa de que el corazón de Lyra "ya pertenece a alguien que jamás podrá corresponderle", Lemy unirá las piezas de un rompecabezas perturbador, convirtiéndose en el único testigo de una prisión emocional de la que Lyra no quiere, ni puede, escapar.