Half_bylexa
Yeonjun siempre fue percibido como alguien imposible de desordenar. Sereno, magnético, dueño de una calma que parecía diseñada para mantener a todos a distancia. Popular sin buscarlo, deseado sin esfuerzo, aprendió pronto que el interés ajeno era algo que podía aceptar sin involucrarse. Miradas, manos, promesas vacías... nada lograba quedarse. El sexo era fácil. Lo difícil -y lo único que evitaba- era sentir.
En la universidad su nombre circulaba entre susurros y experiencias compartidas. Nadie esperaba exclusividad de él. Nadie la obtenía. Yeonjun sabía exactamente cuánto dar para mantener a las personas cerca... y lo suficiente lejos para no perder el control.
Beomgyu, en cambio, era impulso en estado puro. Provocador, ruidoso, peligrosamente consciente del efecto que tenía en otros. No pedía atención: la arrancaba. Su presencia alteraba el aire, cargándolo de una energía inquieta, casi eléctrica. Donde él entraba, los límites se volvían sugerencias. Cada chico que se le insinuaba terminaba en su cama.
Compartir departamento no fue una elección emocional, sino un acuerdo práctico mediado por terceros.
El departamento nunca estuvo vacío. Risas ajenas, cuerpos que entraban y salían, puertas que se cerraban con demasiada intención. Entre terceros, aprendieron a convivir fingiendo indiferencia mientras el ambiente se volvía cada vez más pesado, más íntimo, más imposible de negar.
Beomgyu provocaba porque el silencio lo asfixiaba.
Yeonjun callaba porque sabía que, si hablaba, perdería algo más que el control.
El problema nunca fue el deseo -ese siempre estuvo ahí, latente, evidente, respirándoles en la nuca-
Y esa certeza incómoda de que, incluso estando tan cerca, compartiendo miradas demasiado largas y espacios demasiado pequeños... siempre hubo algo -o alguien- manteniéndolos entre otros.
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ʏᴇᴏɴɢʏᴜ
↳ ʏᴇᴏɴᴊᴜɴ | ᴛᴏᴘ
↳ ʙᴇᴏᴍɢʏᴜ | ʙᴏᴛᴛᴏᴍ