Belu_byler
Will y Jane son mellizos. Desde pequeños vivieron apartados del mundo junto a Henry, el hombre que los rescató cuando nadie más los quiso. Para ellos, Henry no era un monstruo ni un brujo: era su hogar, su padre, su refugio.
Pero el pueblo nunca dejó de mirarlo con miedo.
Una noche, el secreto sale a la luz. Los aldeanos descubren que Henry practica magia y, cegados por el terror y la superstición, lo ejecutan públicamente. Will y Jane son obligados a mirar... y luego entienden que ellos serán los siguientes.
Huyen con el dolor todavía fresco, sin rumbo, con el mar como única escapatoria.
El océano los lleva hasta un barco pirata comandado por Eddie, un capitán tan caótico como noble. Contra toda lógica, Eddie decide ayudarlos. Les da comida, abrigo y protección. Con Will, en especial, crea un vínculo inmediato: lo ve frágil, herido, pero también fuerte. Eddie se encariña con él de una forma casi instintiva, como si el mar se lo hubiera confiado.
En el barco también está Mike, la mano derecha del capitán. Reservado, orgulloso y leal, Mike observa todo desde la distancia... y algo en su pecho empieza a arder. No entiende por qué le molesta tanto la cercanía entre Eddie y Will, por qué cada gesto de cuidado le pesa como una traición silenciosa.
Will, por su parte, no confía. Viene de perderlo todo y no quiere deberle nada a nadie, mucho menos a un pirata. Mike le parece frío, hostil, alguien que claramente no lo quiere ahí. La tensión entre ellos crece: miradas duras, palabras cortantes, choques constantes.
Así comienza su Enemies to Lovers:
Mike lucha contra los celos y el miedo de perder su lugar junto a Eddie.
Will lucha contra el resentimiento, el duelo y la idea de volver a encariñarse con alguien.
Entre tormentas, persecuciones, secretos del pasado y noches en cubierta, ambos descubrirán que el enemigo nunca fue el otro... sino el dolor que cargan.
Y que a veces, el mar no solo arrebata: también entrega segundas oportunidades.