lorainerod
Cuando el fuego arrasó los grandes almacenes de la familia de la Reina, Marta perdió a Fina. O eso creyó.
Entre los escombros encontraron un cuerpo que encajaba con ella: el colgante que nunca se quitaba, la altura, los registros de turno de aquella noche. Fina trabajaba allí. Fina murió allí. No hubo espacio para la duda.
Desde entonces, Marta se encierra en la casa de los montes que compartían. Corta el teléfono, rechaza visitas, echa a quien se atreve a cruzar la puerta. La familia intenta sostenerla, pero cada titular sobre el incendio es un recordatorio de lo que ardió con Fina. Se refugia en el alcohol para acallar la culpa y los sueños donde Fina todavía le habla.
Hasta que un día, Fina aparece. Viva y distinta.
Más dura. Más evasiva. Como si hubiera vuelto de un sitio del que nadie sale intacta.
La alegría se quiebra con la primera pregunta que Marta no puede evitar:
Si Fina no murió en los almacenes... ¿de quién era el cuerpo que identificaron?
¿Por qué desapareció sin dejar rastro durante meses?
Marta quiere creer que el amor que las unía sobrevivió al fuego. Pero Fina vuelvecon secretos que pesan más que la culpa, y con la mirada de quien huye de algo o de alguien.
Para reconstruirse tendrán que enfrentarse a la mentira, a la familia y al miedo de volver a perderse. No será fácil, y nada volverá a ser como antes.
Pero si hay algo que el fuego no pudo quemar, es lo que las unió desde el principio.
Porque Fuego y Sombra no es volver a lo que fueron.
Es descubrir si tienen el valor de empezar de nuevo, juntas.