laviudarojadevalyria
-Os haré una pregunta, Majestad, y confío en que vuestra respuesta esté a la altura de lo que vuestro corazón verdaderamente desea, y no de lo que vuestro orgullo os dicta en este instante. ¿Queréis de veras sentaros a jugar al juego del trono? ¿Estáis dispuesta a marchar hacia una guerra cuyos términos no conocéis, cuyo final no podéis prever, y cuyo precio no habéis aún calculado del todo?
-¿Cómo negarme? ¿Cómo decir que no a aquello por lo que he sacrificado cuanto tenía, cuanto era, cuanto pude haber sido? ¿Cómo no reclamar la compensación que se me debe, que se les debe, que el tiempo nos ha ido negando con la paciencia de quien sabe que tarde o temprano se cansa el que espera?