Darkness-Dustiness
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¿Qué queda cuando lo único que te mantiene con vida es un videojuego? Esa fue la pregunta que se hizo una chica profundamente solitaria. En el DMMO-RPG más famoso del mundo, Yggdrasil, encontró por fin su lugar: un vasto universo de fantasía donde forjó amistades verdaderas, vivió aventuras épicas y sintió, por primera vez, que pertenecía a algo. Pero el tiempo real no perdona. Uno a uno, sus compañeros fueron abandonando el juego: crecieron, encontraron pareja, trabajo, responsabilidades... hasta que solo quedó ella, aferrada a recuerdos pixelados y a un gremio que ya nadie visitaba. La tristeza se volvió insoportable cuando llegó el anuncio final: los servidores de Yggdrasil cerrarían para siempre.Sentada en la sala del trono de su base, con el contador de desconexión acercándose a cero, esperó el inevitable final... hasta que un destello cegador lo cambió todo.No fue expulsada. No apareció el mensaje de logout. Al intentar abrir la consola de comandos, nada respondió. Y entonces los NPCs -aquellos personajes que ella y sus antiguos amigos habían creado con tanto cariño- comenzaron a hablarle, a mirarla con ojos vivos, a inclinarse ante ella como si fuera su soberana absoluta. En ese instante lo comprendió: No era un glitch. No era un sueño. Había sido transportada al mundo de Yggdrasil... y ahora era la única jugadora en un universo que acababa de volverse real.