YaelPerezito
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En un mundo donde los países existen como personas, cada Nación representa la historia, la cultura y el orgullo de su territorio. Aunque aparentan tener alrededor de 23 años, llevan siglos conociéndose y conviviendo entre sí. Además de asistir a reuniones internacionales y resolver asuntos diplomáticos, también participan en toda clase de competencias deportivas donde representan a su país. Sin embargo, para la mayoría de ellos, esos torneos terminan siendo unas vacaciones caóticas donde decenas de naciones pasan semanas compartiendo hoteles, entrenamientos, aviones y comidas.
Entre todas las rivalidades del mundo, ninguna es tan escandalosa como la de Brasil y Argentina. Ambos son vecinos desde hace siglos y ninguno soporta perder contra el otro. Brasil es un moreno extremadamente carismático, impulsivo y orgulloso de sus cinco estrellas. Habla antes de pensar, le encanta llamar la atención y presumir, pero también es muy competitivo, por lo que cualquier comentario burlón de Argentina basta para hacerlo explotar. Argentina, por otro lado, es un rubio igual de orgulloso, rencoroso y provocador. Tiene un humor irónico, una lengua afilada y disfruta molestando a Brasil cada vez que tiene la oportunidad. cada victoria es una excusa perfecta para presumir durante semanas.
Los dos convierten absolutamente cualquier conversación en una competencia. Si hablan de fútbol, terminan discutiendo cuál es el mejor. Si hablan de comida, empiezan a comparar asados, empanadas o cualquier plato típico. Si alguien menciona música, turismo o incluso quién tiene la bandera más bonita, ellos encontrarán una razón para discutir. El resto de las naciones ya está acostumbrado a verlos insultándose a los gritos por los pasillos de los hoteles o desafiándose a cualquier cosa que se les ocurra. Algunos intentan calmarlos, otros simplemente observan el espectáculo mientras comen palomitas, y unos cuantos incluso disfrutan echándoles más leña al fuego para ver qu