SamuelyFany
Dicen que todo imperio necesita un rey leal.
El Emperador consiguió un gato.
O, al menos, eso cree él.
Autoproclamado soberano de un imperio que solo existe en su cabeza, el Emperador vive rodeado de banquetes improvisados, discursos dramáticos y una obsesión enfermiza por ser tratado con la grandeza que, según él, merece.
Entonces aparece Eleve.
Callado, inexpresivo... y con la extraña costumbre de responder con un simple "miau" cuando menos lo esperas.
Lo que comienza como una relación de burlas, discusiones absurdas y una guerra constante por ver quién tiene la última palabra termina convirtiéndose en algo mucho más complicado. Porque detrás de las coronas imaginarias y los maullidos sin explicación, ambos esconden secretos, orgullo y sentimientos que ninguno está dispuesto a admitir.
Entre copas de vino, fiestas extravagantes, declaraciones ridículas y un romance tan caótico como inevitable, descubrirán que incluso el emperador más temido puede perder el control... cuando su supuesto gato decide quedarse a su lado.
Porque gobernar un imperio es fácil. Enamorarse de tu gato es otra historia.