yollihgn
.Dicen que en Edo, tras los biombos pintados con grullas y flores, se ocultan secretos tan filosos como katanas. Dicen también que en el distrito Yoshiwara, donde los faroles nunca se apagan, crece una flor que ningún hombre debería tocar.
Su nombre es Kaoru.
Hermoso como un grabado ukiyo-e, con la piel más blanca que el arroz pulido y ojos negros profundos como tinta. Su voz es dulce, como el shamisen que acaricia por las noches. Pero bajo las sedas perfumadas, Kaoru esconde algo que nadie en Yoshiwara imagina... salvo un hombre.