RodrigoCaadasBrea
Aquel día me contaron por teléfono terribles noticias sobre Julito. El impulso de la indiferencia me llevó a tomar el asunto como algo ajeno, algo que le había sucedido a un desconocido. Me limité a comentar brevemente las novedades, emitiendo frases hechas, sin mostrar el menor interés. Se trataba, en ese momento, de un extraño para mí. Al finalizar el relato me di por enterado y seguí con mis asuntos como si nada. "La vida sigue", comenté mientras subía levemente mis hombros.