Zekrmon
En un mundo que no me pertenece,
donde despierto como un extranjero sin nombre ni raíces,
en un edén desconocido que se extiende bajo cielos ajenos y lunas que jamás he visto nacer,
me alzo.
No como un náufrago.
No como un intruso humilde que pide permiso para respirar.
Me alzo por encima de todos.
Porque en mis manos tiembla el destino mismo de esta creación.
No es arrogancia. Es sentencia.
Sostengo el fragmento vivo de un dios que partió el cielo con truenos y juramentos.
Sostengo el eco de Arceus, el ciervo primordial cuya voluntad dibujó las primeras Poké Ball en el vacío antes de que existiera el tiempo.
Yo cargo el poder de un dios omnipotente.
Un dios ciervo cuya pisada hizo brotar continentes.
Un dios de los Pokémon que sopló vida en cada especie, desde la más diminuta hasta la más colosal.
Y por lo tanto... yo manejo sus leyendas.
Las historias que se contaban junto al fuego en aldeas olvidadas,
los mitos que los antiguos grabaron en piedra con manos temblorosas,
las profecías que hablaban de un elegido que traería equilibrio o aniquilación...
ya no son cuentos.
Son mías para reescribir.
Con cada paso que doy, el pergamino del destino se rasga y se vuelve a coser bajo mi voluntad.
Tiemblen, indigos.
Tiemblen, legendarios que duermen en cuevas y cielos, esperando ser despertados por manos indignas.
Tiemblen, porque el que cayó del vacío no vino a pedir asilo.
Vino a reclamar.
El Lord Pokémon está aquí.
Y este mundo,
este tapiz de maravillas, peligros y silencios eternos,
aprenderá a arrodillarse...
o a arder bajo el trueno que llevo en las venas.
Que las estrellas se apaguen de miedo.
Que los vientos guarden silencio.
Que la tierra misma contenga el aliento.
Porque el extranjero ya no es extraño.
Ya no es nadie.
{Todos los derechos a sus respectivos autores, pokemon es de nitendo y eso, ademas de la mayoria de las descripciones de Wikidex.com, solo me pertenece la historia en si}