Erika___132
El sonido sutil de las páginas pasando resonaba en la biblioteca, un lugar que para muchos parecía ser solo un refugio para estudiantes dedicados o para aquellos que buscaban evadir la realidad. Sin embargo, para Jimin, aquel rincón de la escuela era su santuario. Era un chico omega que siempre parecía pasar desapercibido, el último en la fila en el salón de clases. Mientras sus compañeros luchaban por la atención, él se sumergía en las historias de personajes que vivían aventuras épicas, sintiendo una conexión especial con aquellos mundos lejanos que le ofrecían una escapatoria.
Por otro lado, Jungkook era un alfa cuyo espíritu vibrante iluminaba cada rincón del colegio. Era popular, siempre rodeado de amigos y risas, pero por dentro había un vacío. Había algo en su interior que lo empujaba a buscar más, algo que le decía que había más en la vida que la popularidad. Las miradas furtivas que robaba a Jimin un martes por la tarde sentaron las bases de un destino compartido que, a pesar de ser tan diferentes, resonaría en un mismo pensamiento: la búsqueda de conexión en un mundo que a menudo se sentía solitario y lleno de expectativas.