Rys_del_sol
Desde hace semanas, Kohaku no logra dormir. Cada noche, una sensación punzante la mantiene alerta: alguien la observa. Decidida a descubrir qué ocurre, se obliga a permanecer despierta... hasta que una voz irrumpe en la oscuridad. Clara. Cercana. Humana. Pero no hay nadie allí.
Lo que comienza como una sospecha de fantasmas se convierte en una obsesión. Kohaku deja de dormir, esperando el regreso de esa presencia invisible. Lo que ignora es que quien la visita no pertenece al mundo de los vivos, ni tampoco al de los muertos. Es un herrante: un espíritu condenado a vagar sin rumbo, sin cuerpo, sin destino.
Pero este errante ha encontrado algo que lo detiene. A ella.