Yaeellove
Enzo Mouret era silencio.
Un misterio vestido de normalidad, un chico que hablaba poco pero dejaba huellas en cada gesto, en cada trazo de lápiz, en cada canción que parecía entenderlo mejor que las personas. Era un secreto que nadie intentaba descifrar... hasta que Thiago apareció.
Thiago Diaz era ruido.
Una explosión de movimiento y palabras, un chico que no sabía -ni quería- pasar desapercibido. Llevaba la intensidad en la piel y la sensibilidad en el corazón. Cada gesto suyo parecía un collage de emociones, una danza que hablaba antes que sus palabras.
Nunca imaginaron que sus caminos se cruzarían en una fiesta cualquiera. Ni que un instante tan absurdo podría desordenar la calma de ambos. Entre luces que parpadeaban, música que retumbaba y gente que se movía sin parar, sus miradas se encontraron y algo se encendió.
Algo silencioso, eléctrico y suficiente para que el mundo cambiara de color, aunque solo para ellos.
Enzo, con su calma magnética, y Thiago, con su caos luminoso, no sabían que aquel primer encuentro sería solo el inicio. Entre miradas robadas, abrazos compartidos frente a amigos y secretos que pesan más que cualquier palabra, descubrirían que a veces el amor surge donde menos lo esperas... y que dejarse sentir puede ser el acto más valiente de todos.
Porque a veces, los opuestos no solo se atraen... se reconocen.
Y en ese reconocimiento, nace la chispa perfecta: esa mezcla de luz y sombra, de calma y tempestad, de dos mundos que al unirse crean un fuego único.