linglogist
A las 3:17 a.m., la ausencia deja de ser distancia y vuelve a sentirse como algo que aún podría volver. Namtan aprendió a seguir, pero no a dejar ir. La casa permanece intacta, las rutinas se repiten, y el silencio ocupa los espacios que antes tenían nombre. Hay noches que no avanzan, que regresan con una precisión inevitable, donde el cuerpo recuerda lo que la vida ya no puede sostener.