SabakunoAmbar
Bachira asintió con entusiasmo, incapaz de contenerse.
-Tienen casi el mismo color de cabello si lo miras de lejos, solo que el de Hugo parece vino tinto bajo el sol. Y la vibra, Rin-chan, es la misma, esa mirada que te atraviesa y ya decidió si vales la pena o no.
Rin volvió a mirar, esta vez más despacio, obligándose a analizar cada detalle. Hugo estaba de perfil ahora, conversando en voz baja con Loki, el capitán francés. La línea recta de la nariz, los labios finos que apenas se movían al hablar, la forma en que el cabello caía sobre la oreja izquierda exactamente igual que en Sae cuando este tenía dieciséis años. La postura: hombros relajados, peso distribuido en las plantas de los pies, listo para moverse en cualquier dirección sin desperdiciar un milímetro de energía. Era perturbador. Era imposible.
-No es mi hermano -dijo Rin, más para convencerse a sí mismo que para responderles-. No tengo otro hermano, solo a Sae.
Reo alzó ambas cejas, la expresión entre divertida y desafiante.
-Pues a menos que tu padre haya tenido una aventura con una francesa hace dieciocho años y nadie se haya enterado, no me explico el parecido. Porque no es parecido casual, Rin, es un calco con otros ojos.
Rin sintió que el nudo en su pecho se apretaba más, una presión fría que se extendía hacia las costillas. Volvió a mirar a Hugo, y por un segundo el estadio entero desapareció: solo quedó esa figura alta al otro lado del campo, moviéndose con la misma elegancia letal que Sae usaba para dominar un partido sin esfuerzo aparente. El parecido no era solo físico. Era algo más profundo, algo que dolía en lugares que Rin creía haber sellado hace mucho.
-Solo... concéntrense en el partido -murmuró al fin, girando la cabeza hacia el centro del terreno, como si pudiera borrar la imagen con pura fuerza de voluntad.
Reo y Bachira intercambiaron una mirada rápida, pero ninguno dijo nada más. El silbato inicial cortó el aire como un cuchillo, y el p