EnanadeLali
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Era una noche oscura, y el sonido de las cartas cayendo sobre la mesa era lo único que se escuchaba en la habitación. Chishiya observaba a Lizzy desde la sombra, sin que ella lo notara. La forma en que la luz de las lámparas iluminaba su rostro, el brillo en sus ojos azules, la dulzura que emanaba con cada sonrisa, era algo que no podÃa ignorar.
Ãl, acostumbrado a la frialdad de este mundo mortal, habÃa sentido algo nuevo cuando la vio por primera vez. No era solo su belleza fÃsica: su cabello rubio que caÃa en ondas suaves, su risa contagiosa, su figura impecable. No. Era algo más profundo, algo que lo desarmaba de una manera que nunca antes habÃa experimentado. Lizzy era todo lo que él no era. Ella era luz, bondad, amor puro. Y él estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para mantenerla cerca, incluso si eso significaba quemar el mundo entero.
Nunca se lo pedirÃa. Ella nunca podrÃa pedirle algo asÃ. Lizzy, con su corazón sincero, jamás desearÃa que alguien sacrificara tanto por ella. Pero Chishiya... Chishiya estaba dispuesto a hacerlo, sin que ella lo supiera. No importaba el costo. No importaba el caos. Si el mundo entero ardÃa, él lo permitirÃa. Porque ella lo valÃa todo.
No importaba cuán mortal fuera la competencia. No importaba cuánto sufriera. No importaba cuántos juegos tuvieran que enfrentar. Si al final no podÃa tenerla, entonces nadie lo harÃa. Y si no podÃa protegerla... entonces él serÃa el fuego que quemara todo a su paso, solo para escuchar su nombre, solo para verla brillar en medio de las cenizas.
"DejarÃa que el mundo ardiera por ti."
Chishiya apretó la mandÃbula, su mirada fija en Lizzy, y por un momento, todo a su alrededor desapareció. Ella era la razón, la única razón por la que su corazón latÃa de una forma que no podÃa controlar. El juego ya no tenÃa sentido. Ya no habÃa reglas. Todo lo que importaba era ella.