lionamon
Ellos deseaban un amor sano, predecible y tranquilo, el tipo de relación perfecta que se construye con citas románticas los viernes por la noche, mensajes de texto cariñosos antes de dormir y una paz absoluta que les permitiera concentrarse en sus carreras profesionales y en los campeonatos de hockey.
Pero el destino es cruel y les mandó a una tóxica indomable, una fuerza de la naturaleza llamada Harper Cassel que llegó al campus arrastrando una chaqueta de cuero desgastada, una mirada llena de desconfianza y un historial de violencia psicológica y física con su exnovio de Harvard que la había dejado rota, pero no sumisa.
Poco a poco, lo que Garrett, Logan, Dean y Tucker consideraban antes como una relación asquerosa y disfuncional se convirtió en su única droga. Se volvieron adictos a la adrenalina que solo Harper sabía inyectarles en el pecho.
Ese contraste brutal entre la violencia de sus celos y la entrega absoluta de su reconciliación terminó por corromperlos a los cuatro.
El destino había sido cruel al principio, transformando sus ideales de un amor idílico en una pesadilla volátil, pero los chicos de Briar terminaron bendiciendo esa crueldad.
Comprendieron que un amor sano nunca los habría hecho sentir tan vivos, tan jodidamente obsesionados.
Aprendieron a amar las cicatrices, los gritos y los platos rotos en la cocina de la casa de hockey, porque entendieron que el fuego de Harper era el único capaz de mantenerlos calientes en el frío invierno de sus vidas.
Ya no querían una chica buena que los esperara con una sonrisa tranquila; querían a la rebelde con chaqueta de cuero que amenazaba con prenderle fuego a sus vidas si la traicionaban, porque sabían que después del incendio, ella siempre regresaría a sus camas para reconstruirlos con sus labios.