MeleActia
La victoria fue un jardín marchito sin su aroma, el sol se alzó con arrogancia sobre un mundo que ya no lo tocaba, la gente reía, los héroes cantaban, el mundo avanzaba... pero para Midoriya todo seguía atrapado en un invierno eterno, un duelo sin fin donde la ausencia era el verdugo y la cordura se le escapaba entre los dedos, tinta negra sobre un pergamino roto.
Porque ¿De qué servía salvar el mundo, si el único al que quería abrazar ya no existía en él?
La idea lo consumió como una fiebre, una plaga que devoraba su voluntad. Un acto de rebelión contra lo racional y la orden del tiempo, otros mundos, otras posibilidades, otro Tomura.
¿Podría ser real? ¿Podría existir un universo donde Tomura aún respirara? ¿Donde su risa aún incendiara las sombras, donde sus ojos lo buscaran en la multitud?
Se aferró a esa esperanza con uñas y dientes. La esperanza dejó de ser una palabra amable,
y se volvió un arma... Porque si el destino osaba cerrarle la puerta, entonces él se abriría paso con sangre y desesperación.
Porque la muerte le había robado su amor una vez, le había dejado el corazón en carne viva
y los sueños cubiertos de ceniza.
Pero esta vez, no. Esta vez, él cruzaría todos los límites, se abriría paso entre las grietas del universo, desafiando la lógica y la ley, y encontraría a ese Tomura...
Su Tomura.
Porque hay almas que no aceptan el adiós y la de Midoriya...
Nunca lo hizo.
----------------------
Los personajes le pertenecen a Kōhei Horikoshi.
Las imágenes no son mías créditos a su respectivo autor.