Indigho
Para el mundo, Elena es una mujer común que transita por la rutina de una ciudad gris. Pero al caer la noche, cuando la vigilia se rinde ante el sueño, ella despierta en un reino de sauces blancos y cielos de cristal. Allí, entre los pliegues del subconsciente, la espera Él.
No conocen sus nombres reales ni sus vidas bajo la luz del día, pero se aman con la intensidad de mil existencias. Sus encuentros son robados al tiempo: una danza de promesas susurradas antes de que el primer rayo de sol deshaga el hechizo y los obligue a olvidarse.
Sin embargo, la frontera entre ambos mundos comienza a agrietarse. Elena ha empezado a encontrar pequeñas señales -un pétalo de cristal en su almohada, el eco de una risa en medio del tráfico- que sugieren que él no es solo una invención de su mente. Ahora, ella deberá decidir qué precio está dispuesta a pagar para traerlo al mundo donde el sol sí los encuentre, sin saber que despertar podría ser la forma más cruel de perderlo para siempre.
"Hay amores que no caben en la realidad, y destinos que solo se cumplen con los ojos cerrados."