SookGim
En el mundo de los clanes fundacionales, el amor no es una posibilidad.
Es una amenaza.
Los Kim y los Jeon no construyeron su poder sobre emociones, sino sobre alianzas calculadas, matrimonios estratégicos y decisiones capaces de sostener economías enteras.
Lo que comienza como coordinación política entre dos sucesores impecables se transforma en algo que no figura en ningún acuerdo. Miradas que duran más de lo correcto. Reuniones que se extienden más de lo necesario.
Y aun así, cuando las puertas se cierran y el protocolo desaparece, el deber deja de existir por unos instantes.
Entre cuatro paredes se permiten lo que el mundo les niega.
Se buscan.
Se tocan como si no hubiera mañana.
Se aman en secreto, sabiendo que cada encuentro podría ser el último... porque, tarde o temprano, ambos caminarán hacia altares distintos.
No hay promesas de futuro.
No hay planes compartidos.
Solo el presente robado.
Porque lo de ellos no puede ser.
Y lo saben.
Porque a veces el poder exige un precio alto.
Puedes tener influencia, riqueza, respeto, el mundo entero inclinado ante tu nombre...
y aun así, perder lo más simple.
Algunas pérdidas no ocurren en público.
Ocurren en silencio.
Entre cuatro paredes.