Litzy-C-P
"𝐍𝐀𝐃𝐈𝐄 𝐒𝐄 𝐀𝐓𝐑𝐄𝐕𝐄 enfrentar a House. Nadie... excepto ella."
Leah Ross es cirujana y anestesióloga en Princeton-Plainsboro -sarcástica, inteligente, con un carácter de hierro y una adicción al café que la mantiene en pie 24/7. Su escritorio es un desastre (ni ordenada ni desordenada, solo ella), es ortodoxa como la marea y, aunque parece impenetrable, lucha en silencio con ansiedad social -un secreto que guarda como si fuera un diagnóstico imposible de resolver.
Dr. Gregory House acaba de cumplir un año de su divorcio. El duelo le duele tanto como el dolor crónico de su pierna, y el Vicodin se ha convertido en su única compañía... hasta que Wilson lo obliga a retomar el equipo. Ahí lo conoce a ella: Leah, la única que se atreve a decirle que tiene razón y que se equivoca, la única que le gana en sarcasmo. Ese respeto mutuo empieza a sentirse como algo más -algo que ni el mismo House entiende.
Los casos médicos van llegando -extraños, complejos, que hacen que todos descubran lo que llevan dentro. Y Chase, el "niño de papá" del equipo, empieza a coquetear con Leah. Al principio lo ve como un juego... pero termina encariñándose, y su relación se vuelve la única cosa tranquila en la locura de la clínica.
Pero House aún está atascado en el vacío de su ex. Leah lo trata con empatía, lo escucha, lo ayuda -y él se abre a ella como nunca. Chase no lo soporta: siente que House le estorba, que "está antes que él", y las discusiones se vuelven parte de su día a día. ¿Y Cameron? Ella se da cuenta de todo... y empieza a coquetear con Chase por celos de House, aunque le aclara de entrada que no quiere nada serio.
Cuando Leah se entera de lo que pasa entre Chase y Cameron, termina con él de un solo golpe. En medio del duelo, agarra una tinta de pelo y se pinta todo el cabello como si quisiera borrar todo y empezar de cero. Pero, ¿podrá borrar a House tan fácilmente como borrar su color de pelo?