PerlaValyria
Ella debía morir; tal era el designio trazado para su sangre. Caer, como cayó su madre antes que ella, entregada al vacío y al olvido.
Pero algo ardió en su interior: una chispa mínima y obstinada, un estremecimiento de vida que recorrió su espina como fuego antiguo. Voces se alzaron en lo invisible, no en gritos, sino en susurros que pesaban más que el acero.
"Vive. Continúa. Mantente en pie.
Y obedeció."
Giró sobre sí misma y aferró con todas sus fuerzas el brazo que debía empujarla al abismo. Su grito rasgó el aire; los guardias acudieron, las damas irrumpieron tras ella, y el destino, por un instante, se quebró.
Y vivió.
Para disgusto de muchos, sobrevivió. Aquellas voces no eran fantasmas sin nombre, sino la sangre que la había precedido, la familia muerta que reclamaba su persistencia. Y ella no les fallaría. No permitiría que manos ambiciosas le arrebataran lo que le pertenecía por derecho antiguo, ni que el reino volviera a hundirse en la ruina.
Por algo era reina.
Y cumpliría su deber, aun si el precio fuese todo cuanto le quedaba.