isabelasval
En Verona, los Lombardi no piden: toman.
Amelia Whitmore lo perdió todo. Su padre la entregó como moneda de pago a Maximiliano Lombardi, el capo más joven y letal de la mafia italiana. Él cree que ha puesto a la reina en su tablero.
Pero Amelia no es una pieza que se deje mover.
Lo que empieza como un matrimonio por obligación se convierte en una partida de poder, deseo y traición. Él quiere dominarla. Ella quiere darle jaque.
En este juego, solo uno puede ganar.
El problema es que el corazón no entiende de reglas.