sallom09
Victoria solía creer que el amor era un eco del pasado, una melodía rota que ya no merecía ser escuchada. Después de su última relación, aprendió a construir muros, no puentes. Aprendió a esconder su corazón entre los escombros de lo que alguna vez fue ternura.
Durante mucho tiempo, el silencio fue su refugio.
Hasta que la escuchó.
Una voz -suave, limpia, casi etérea- se deslizó entre la rutina y el cansancio como un rayo de luz en un cuarto cerrado. Era una canción, una voz que parecía conocer cada herida, cada cicatriz que Victoria había intentado olvidar.
Billie.
Ese nombre resonó en su mente mucho después de que la última nota se desvaneciera. Y sin entender cómo, algo dentro de ella comenzó a despertar.
Porque a veces, el amor no llega con promesas ni flores.
A veces, simplemente se presenta... en forma de una voz que te recuerda que todavía estás viva.