WattHell
Desde que aprendieron a caminar, un joven perro anaranjado y una joven osa rojiza compartieron absolutamente todo.
Prometieron permanecer juntos para siempre, como hermanos, como mejores amigos, como la familia que cada uno eligió.
Pero el tiempo tiene una extraña manera de romper las promesas sin pedir permiso.
Lo que comenzó con juegos, abrazos inocentes y tardes interminables poco a poco se transformó en silencios incómodos, celos que ninguno entendía, llamadas que nunca parecían suficientes, visitas convertidas en rutina, sonrisas que escondían demasiado y palabras que empezaron a significar más de lo que debían.
Porque hay sentimientos que nacen tan despacio... que uno solo descubre que siempre estuvieron ahí cuando ya es demasiado tarde para ignorarlos.
Y, a veces, la persona que juraste amar como un hermano termina siendo la única capaz de hacer latir tu corazón de una forma completamente distinta.
(Semi Spoiler)
Si estás leyendo esto antes de empezar la historia, probablemente no le des importancia.
Después de terminarla, volverás aquí.
Y entonces entenderás que el primer beso nunca fue el momento en que comenzaron a enamorarse.
Fue simplemente el instante en que dejaron de seguir fingiendo que no lo estaban desde hacía mucho tiempo.
Parte I - Hermanos de corazón
Como todos los días
La promesa de siempre
Una costumbre llamada "nosotros"
Si tú vas, yo también
Parte II - Algo cambió
Lo extraño de un abrazo
¿Por qué me molesta?
Llámame cuando llegues
Silencios diferentes
Cada vez más cerca
Parte III - Siempre fue amor
Lo que nunca dijimos
¿Y si esto no es amistad?
El miedo de perderte
Aquella promesa
Por Siempre, ¿Verdad?