arella301
Años después, Saúl y Bryan ya no se sentaban en el mismo salón ni compartían cuadernos, pero cada vez que pasaban frente a la escuela, sonreían. Recordaban ese salón donde todo empezó: las miradas tímidas, las notas escondidas y el secreto que solo ellos entendían.
Lo que un día fue un amor silencioso entre paredes llenas de pizarrones, se convirtió en una historia que los ayudó a crecer, a aceptarse y a ser valientes. Tal vez ya no era un secreto, pero siempre sería un recuerdo especial.
Porque algunos amores no se quedan en la escuela... se quedan en el corazón para siempre