mendee_cch
El humo no tiene forma, no tiene dueño y, lo más importante, no deja huellas.
Desde las vigas del palacio de Órix, Kaelen observa el banquete real. Nadie puede verlo. Su don no es el fuego que destruye, sino el humo que confunde las mentes y lo vuelve invisible.Su padre, el Rey de las Sombras, lo envió allí con una orden fría: «No vas a gobernar. Vas a asegurarte de que ardan desde dentro». Su misión es espiar y sabotear el reino antes de la invasión.Pero el rey cometió un error de cálculo.Kaelen oculta una daga de cristal en su manga y sonríe en la oscuridad. Se infiltrará y ganará la confianza de sus enemigos, pero no destruirá Órix. El humo también sirve para asfixiar a los tiranos, y la corona que va a tirar al suelo es la de su propio padre.