eljoris_exe
Podía sentir su aliento caliente rozándome la piel, sus manos recorriéndome con una lentitud casi enferma, como si quisiera memorizar cada centímetro de mi cuerpo con los dedos. Sus labios me besaban despacio, uno a uno, como si cada parte de mí le perteneciera. Y mi cuerpo, maldito traidor, temblaba bajo su toque.
Cada caricia era precisa. Cada beso, calculado. Sabía exactamente lo que hacía, sabía cómo quebrarme por dentro. Cuando una de sus manos agarró mi rostro y nuestras miradas se cruzaron, vi el hambre en sus ojos. Esa mirada me desnudaba más que sus manos. Me decía sin palabras cuánto deseaba devorarme, poseerme, destruirme.
Y entonces caí.
El peso de mis acciones me aplastó de golpe, como un balde de agua helada lanzado sin aviso. El arrepentimiento se me clavó en el pecho. Ya era tarde. Ya no había regreso. Pero lo peor no era eso... lo peor era el miedo. Miedo a lo que vendría después.
Porque lo vi en sus ojos. Eso no era el final. Era el comienzo. El verdadero comienzo de mi condena.
Y por primera vez en mi vida, me arrepentí de haber traído al mundo al monstruo que ahora tenía encima de mí, tocándome, besándome, como si su existencia fuera una maldición tejida con mis propias manos.
Advertencia 🔞
Incesto, abuso sexual, lenguaje obsceno, relación entre madre y hija, embarazo forzoso.
Contenido explícito.
Leean bajo su responsabilidad y gracias