Annie_DM1995
Seonghyeon hizo todo bien.
Aprendió a caminar sin fallar, a mantenerse en silencio cuando era necesario y a verse exactamente como los demás querían. Durante años, su vida se redujo a eso: cumplir, encajar, no cometer errores. Funcionó. Lo miraban, lo admiraban, lo aplaudían. Nadie tenía razones para preguntarse si había algo más detrás.
El problema es que sí lo había. Y él fue el último en notarlo.
Cuando regresa a casa después de tanto tiempo, no vuelve como alguien que extrañaba su vida anterior, sino como alguien que ya no sabe cómo vivirla. Todo le resulta ajeno: las conversaciones, los espacios, incluso las personas que se supone que debería reconocer como suyas. Nada encaja, y aun así, sigue actuando como si lo hiciera.
Keonho no esperaba involucrarse. No tenía motivos para hacerlo. Pero hay algo en Seonghyeon que no logra ignorar. No es su silencio, ni su forma de mirar. Es la sensación constante de que, incluso cuando está frente a él, hay una parte que nunca llega a estar realmente presente.
Y mientras todos siguen viendo lo mismo de siempre, Keonho empieza a notar lo que falta.
Lo que no dice.
Lo que evita.
Lo que nadie más parece dispuesto a ver.
Porque hay cosas que solo se notan cuando dejas de mirar lo evidente.
Y a veces, cuando finalmente lo haces, ya es demasiado tarde.
Advertencia de contenido: esta historia aborda temas sensibles como salud mental, trastornos alimentarios, presión en la industria y situaciones emocionalmente intensas.