Abby2019
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Dicen que los negocios y el placer no se mezclan. Personalmente, creo que quien inventó esa regla nunca tuvo que casarse por contrato con su mejor amiga de la infancia.
La última vez que vi a Elizabeth, compartíamos el postre, promesas de ir juntos a la universidad y una tensión que ninguno de los dos sabía cómo manejar. Luego, mi querido padre decidió exiliarme al extranjero junto con Zeldris. Los años pasaron, el contacto se perdió, y yo me convertí en el empresario frío y calculador que mi familia exigía.
Pero cuando me enteré de que la empresa Liones estaba en la ruina y que el padre de Eli planeaba casarla con cualquier estirado con dinero para salvarse de la quiebra... bueno, digamos que mi billetera y yo tuvimos que intervenir. Si alguien iba a ponerle un anillo en el dedo a Elizabeth, iba a ser yo. Obviamente.
El problema es que ella me odia. O al menos, eso intenta.
Ahora tengo a la mujer que siempre me ha vuelto loco viviendo bajo mi mismo techo. Ella intenta mantener la distancia, cruzándose de brazos con esos vestidos de diseñador que se ciñen a sus curvas, mirándome como si yo fuera un extraño arrogante. Lo que mi hermosa y orgullosa esposa olvida es que la conozco desde que usábamos pañales. Sé exactamente cómo respira cuando está nerviosa, sé cómo se muerde el labio cuando se frustra, y me estoy volviendo loco imaginando cómo sabrá su piel ahora que somos adultos.
No voy a obligarla a nada, no soy un monstruo. Voy a usar cada truco sucio, cada roce "accidental" en los pasillos de esta mansión inmensa y cada recuerdo de nuestro pasado para derretir esa fachada de hielo.
Nuestro matrimonio será un frío acuerdo financiero en el papel, pero me voy a asegurar de que este contrato lo firmemos entre sábanas desordenadas y gimiendo mi nombre.