Minary92
La House of Balloons no es un club: es un umbral.
Un lugar donde la gente entra para olvidarse de quién es... y a veces lo logra, y demasiado bien.
Allí trabaja Rukia Kuchiki, una joven de 20 años. Quien huyó de su país cargando una deuda que no contrajo, pero que ahora la persigue como una condena hereditaria. En Estambul ella no busca placer ni redención: busca dinero. Lo suficiente para comprar su libertad. O al menos aplazar su captura.
En ese mismo espacio Rukia conoce a Sōsuke Aizen, un mafioso turco, de 27 años, quien es líder de una de las organizaciones criminales más poderosas de la ciudad. Aizen no consume el caos del club; lo administra. La House of Balloons es una extensión de su imperio: un sitio donde se venden cuerpos, silencios y lealtades temporales.
Cuando ambos se miran por primera vez, no hay chispa romántica pero si un reconocimiento.
Pues Aizen ve en ella el mismo vacío que lo acompaña desde la infancia, mientras que Rukia ve en el al depredador que es... y no retrocede. No porque no tenga miedo, sino porque ha aprendido que huir no siempre salva.
Después de varios encuentros, ambos comienzan una relación sin promesas, sin futuro, y sin nombres correctos.
Pero todo cambia cuando el pasado de Rukia regresa.
Aizen tiene que elegir entre entregarla y mantener su imperio intacto, o incendiar Estambul por una mujer que jamás le prometió quedarse.
Rukia, atrapada entre el miedo y el deseo, debe decidir si vuelve a huir -como siempre- o si acepta convertirse en la reina oscura al lado de un hombre capaz de destruirla o salvarla con la misma mano.
Porque en la House of Balloons nadie ama de gratis.
Y porque el poder, como el deseo, siempre cobra intereses.