Le_Mexicain
Desde el momento en que nació, Ixtab fue bendecida por los dioses con gracia, belleza y elegancia. Su sola presencia bastaba para eclipsar a cualquiera, y no hubo guerrero en el imperio que no deseara su amor. No solo por la gloria de poseer a la mujer más hermosa de la región, sino por el poder que implicaba convertirse en pariente cercano del tlatoani.
Akatzin, por su parte, provenía de una familia humilde, pero había logrado ascender hasta convertirse en un guerrero águila, el más letal y temido de todos los ejércitos.
Su unión no sorprendió a nadie. Ante los ojos del mundo, eran la pareja perfecta. Pero él estaba enamorado de Aruma, una joven esclava del pueblo vecino. Su amor por ella era tan ferviente que antes de morir en guerra, escribió una carta, una donde despreció su matrimonio con Ixtab, quién a las pocas horas, falleció con la firme idea de que si existía otra vida, jamás volvería a cruzar su existencia con la de Akatzin, que lo dejaría libre para que pudiera ser feliz con la mujer que en verdad quería.
Los dioses, al escuchar su súplica, no pudieron evitar sonreír. Después de todo, pocas cosas les resultaban tan entretenidas como ver que causaría entre los mortales, darle una oportunidad de enmendar todos sus errores, haciéndola retroceder en el tiempo, días antes de su matrimonio.